viernes, 24 de octubre de 2008

Una Aparicion Fantasmal

No recuerdo muy bien el año en el que sucedió la aparición de mi abuelo pero sin embargo la recuerdo como si fuera ayer, en esa época era muy normal que todas las personas salieran por las tarde a caminar, montar bicicleta y generalmente a los viejitos les gustaba sentarse en asientos en el jardín o en la puerta, entre esos viejitos estaba mi abuelo.

Me fascinaba que mi abuelito me cargara cuando se sentaba en su asiento en la sala y se quedaba viendo televisión y escuchando radio, también me gustaba verlo jugar ajedrez, claro que hay veces se ponía bravo cuando yo jugaba con mi hermana en la sala y no lo dejábamos dormir.

Yo Adoraba salir en familia también me gustaba ir a las fincas y compartir en familia a mi abuelo también le gustaba salir con la familia pero el siempre fue muy serio y nunca sabíamos si se estaba divirtiendo. algo que recuerdo mucho es que mi mama me contaba que cuando nací mi abuelo casi no me mimaba por que había nacido sin que mis padres se hubieran casado pero sin embargo siempre lo quise mucho.

Les voy a decir la verdad mi abuelo no era muy social ya que era muy serio y casi nunca sonreía sin embargo cuando jugábamos ajedrez hay veces botaba la carcajada.

Un día llegue a mi casa y encontré a mí mama llorando no entendía que pasaba y le pregunte que pasaba, mi mama llorando me dijo que el abuelo había fallecido, entre en un momento como de paro no sabía que pensar y en un momento pensé en tirarme a llorar sin embargo después de unos días ya estaba más tranquila.

Una noche baje a tomar un vaso con agua y escuche una radio sonando al principio pensé que era que lo habían dejado prendido pero escuche unas voces, en ese momento me asuste mucho pero sin embargo podía ser mi mama o mi papa, baje y no vi a nadie pensé que había sido impresión mía las voces pero las seguí oyendo y vi que el asiento donde se sentaba mi abuelo estaba hundido como si alguien se hubiera sentado y entonces pensé que podía ser mi abuelo, no sabía que pensar.

Al otro día lo volví a escuchar y baje con mi hermana las dos pudimos ver el asiento hundido y oír las voces, nos asustamos pero siguió sucediendo hasta llegar el momento que nos acostumbramos claro que después de varias apariciones no volvió a suceder, quedamos convencidas de que el que escuchaba radio y se sentaba era mi abuelo.



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